¿Sabías el origen de las torrijas?

¿Sabías el origen de las torrijas?

 

A día de hoy existen miles de variantes: con leche, con vino, con crema pastelera… de pan de molde, de pan de pueblo, deconstruidas… Todas ellas no son más que modalidades de un mismo postre: las torrijas. Un dulce europeo de larga tradición en España y consistente en un trozo de pan empapado en algún líquido dulzón, rebozado y frito posteriormente.

Todos los caminos llevan a Roma

Pero, ¿cuando se cocinó la primera torrija? Como siempre en cocina, la respuesta es difusa y compleja. Sin embargo, la primera aparición de un plato así fue en el recetario De re coquinaria, atribuido a Apicio (siglo I d.C.), de la antigua Roma. Por aquel entonces se cocinaba sumergiendo pan en leche y bañándolo generosamente de miel.  Aunque en esas fechas, ni siquiera lo llamaron torrija, sino que respondía en este libro a la denominación de “otro dulce”.

De ahí, la receta de la torrija permaneció en silencio durante siglos hasta la Edad Media, donde surgió de nuevo pero esta vez en varios puntos de Europa al mismo tiempo bajo los nombres de Arme Ritter (en alemán), Pain Perdu (en francés y occitano), o torradas de parida (gallego) y Revanadas De Parida (sefardí), dos nombres que nos indican la primera tradición de este postre, que no era la vigilia cristiana.

De lo que se come, se cría

En la alta edad media, era común que las parturientas necesitaran estimular la producción de leche, por lo que los médicos recomendaban comer platos ricos en este alimento bajo la creencia de que su consumo estimularía la lactancia. Este plato, que en esta época llevaba miel o azúcar, huevos y pan, lo hacían fácil de digerir y de hacer, por lo que era común que justo antes de dar a luz y en los días posteriores al parto, amigos, familiares y conocidos llevaran a las parturientas raciones de este dulce para ayudarles.

No fue hasta 1496 que el escritor Juan del Encina, dio su nombre casi definitivo a este manjar, denominándolo como “torreja” en uno de sus villancicos (del verbo latino torrere, que significa tostar) donde unos pastorcillos se lo llevaban como ofrenda al niño Jesús y a la Virgen. Gracias a esto las torrijas se popularizaron y no había alumbramiento en el que faltara este dulce en proporciones industriales.

Un cambio de costumbres en las torrijas

Con el paso del tiempo los ingredientes de las torrijas se abarataron tanto que dejó de ser un alimento para ocasiones especiales, pudiendo consumirse en casi cualquier época del año. Sin embargo, el hecho de que muchas obras religiosas las mencionaran y que cumplieran las restricciones alimentarias de la cuaresma hizo que las torrijas poco a poco dejaran de regalarse o cocinarse en el nacimiento de un retoño y pasaran a convertirse en un dulce típico de semana santa, como pueden ser los pestiños, los roscos o la leche frita.

Asimismo, los amantes de este postre comenzaron a experimentar con ellas bañándolas en vino en vez de leche, sazonándolas con clavo de olor en vez de canela o haciéndolas con otros tipos de masa, como maíz, centeno o incluso fécula de patata.

Hoy las torrijas tienen tantas variedades y formas de hacerse como puedas imaginar. La nuestra, con toffee y trocitos de almendra caramelizada, es la estrella de cualquier menú Esplore y nuestros comensales así lo demuestran en sus reseñas en Tripadvisor o El Tenedor.

Este mes, además, podréis disfrutar de diferentes variedades de torrijas con nuestro menú especial de Semana Santa:

  • Ensalada de espinacas y queso ahumado a la vinagreta de miel
  • Humus de garbanzos con brandada de bacalao
  • Torrija. A elegir entre nuestra tradicional torrija de toffee o torrija de frutos del bosque con helado de vainilla.

Reserva en Esplore y saborea la tradición con un toque vanguardia

 

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